retrocesos persistentes.

•Junio 18, 2009 • 4 comentarios

Treinta segundos y atrás. Las historias empiezan y nacen, se escriben a mano en un sólo momento. Yo te sigo por el ruedo y me contagio furioso. El volcán de las ausencias, un pullover azul. Enredados en las penas, en los días, las palabras. Setecientos veinticuatro hasta tu almohada y dos pastillas.

…si caminamos en la mala
y olvidé pegarte el corazón
fue mi error…

Y yo salgo otra vez tropezando el otoño que se apaga. En las calles sin barrer. En los pastos amarillos. Y con los miedos del silencio allá afuera no importa bien por donde vaya. El otoño sigue persistente y se cae inevitable. Todo muere de a una hoja, en cada árbol. En las bufandas. Treinta segundos y atrás.

…acuérdate, acuérdate
que fuimos uno y caminos en la misma dirección…

Un ciclo infinito mientras resista la palabra. Hasta que alguien se olvide y la estrofa lo pase. Hasta que el tiempo no llueva o regrese. Y yo sin comprenderlo cargo el miedo en mis bolsillos y tus ojos en el alma. El fondo movido, los errores sin foco. Y una vela a la mitad que no es un vaso.

…ya no me dejes solo en este mundo por favor…

Track-back. Ocho mil novecientas canciones y sólo vuelvo a la misma. Como un disco rayado queriendo evitar el futuro. Como avanzar estando en pausa. Treinta segundos y atrás.

… que el paraíso sabe amargo sin tu amor…

Y los caminos del destino que amenazan. Las cuentas raras por delante. La música se repite, se repite una vez más. Retrocesos persistentes.

Treinta segundos y atrás.

… acuérdate acuérdate
que fuimos uno y caminamos en la misma dirección…

Text by erb.
Image: el colibrí , originally uploaded by Ignathius.