el olor de las bufandas.

Salgo hacia la calle. Afuera sigue siendo tan invierno como agosto lo recuerda. El aire corta sueños, las manos al bolsillo. Y el ritmo del apuro nos detiene, como en un misterioso inverso el mundo corre detenido. Los pasos que no llevan, las almas derruidas. Como si el gris nos enterrara en su color irremediable. Montevideo congelando mis caprichos de andar a pie, de cruzar el mundo. La playa muere inerte. Las arenas abandonadas a soplidos. Y mientras tanto sigo a pie, buscando con mis ojos algún átomo de tu verdad entre las olas. El universo cambiando hacia un destino. La soledad tan despareja, llevándose lo que quiere y a quien pregunta. Escucho entre palabras la voz del viento, o acaso es la mía, pero sólo me llegan ideas confusas. No entiendo demasiado algún sentido. Un gramo de tristeza, dos promesas a mitad de ser perdidas. Los zapatos por veredas a cuadritos. Y todo gris, nublado y gris.

Levanto la vista otra vez y cruzo mi calle. Los perros se pasean a si mismos. Un anciano en bicicleta esforzada. Las olas de lejos no tienen sonidos. El olor de las bufandas que me inunda. El olor de alguna foto en el pasado. Y mientras tanto sigo a pie, buscando con mis ojos algún átomo de tu verdad entre las olas. Y el universo insistente en cambiar hacia un destino.

Text by erb.
Image: sombres, originally uploaded by Ignathius.

~ por burocracia en Agosto 7, 2009.

4 comentarios to “el olor de las bufandas.”

  1. hermosa postalita invernal.
    beso!
    tu vecina :)

  2. una bufanda con un nudo desde adentro.
    los grises y una espera.

    y tus olas que te hablan

    y esas frases de destino que se llevan a quienes preguntan-

    lindo como siempre

  3. simple. cierto. y muy muy lindo

  4. Hola erb, me gusta tanto la atmósfera del poema. “Montevideo congelando mis caprichos de andar a pie, de cruzar el mundo.”
    A mí me dieron ganas de estar en Montevideo ya!
    Abrazo. Mara

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